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Sueldos competitivos en el Estado: Clave para evitar fuga de talentos y corrupción, según economista
El economista Martín Rossi advierte que equiparar los salarios públicos con el mercado es crucial para retener profesionales capacitados y prevenir la corrupción en la administración pública.
- Salarios públicos competitivos evitan fuga de talentos.
- Remuneraciones bajas fomentan la corrupción.
- Calidad de gestión depende de la calidad de funcionarios.
- Ejemplos de países escandinavos y asiáticos.
- Necesidad de transparencia y controles.
El economista Martín Rossi, exsecretario de Desregulación, sostiene que la mejora de los salarios en el sector público es una medida esencial para optimizar la gestión gubernamental. Argumenta que la indignación ante estos aumentos es comprensible pero equivocada, ya que la calidad de los funcionarios es central para un Estado eficiente y esta calidad está intrínsecamente ligada a la remuneración.
Rossi señala que la falta de incentivos económicos expulsa a los profesionales más calificados hacia el ámbito privado, alterando la composición del sistema estatal. Advierte que salarios insuficientes atraen perfiles propensos a aceptar compensaciones irregulares, lo que deteriora la institucionalidad. El académico fundamenta su postura en la literatura económica y su experiencia en gestión pública, recordando la partida de valiosos funcionarios por motivos financieros.
Para revertir esta situación, Rossi propone que la retribución competitiva se complemente con transparencia y controles estrictos. Cita el ejemplo de países escandinavos y asiáticos, donde el sector público ofrece sueldos equiparables al mercado. La pregunta clave, según el economista, no es si los funcionarios merecen ganar más, sino qué tipo de Estado se desea construir: uno basado en la abnegación individual o uno diseñado para atraer, motivar y retener al talento adecuado.
La discusión sobre la competitividad salarial en el Estado tiene implicancias directas en la eficiencia de la administración pública y la calidad de las políticas económicas. Para inversores y empresarios, un Estado más eficiente puede traducirse en un entorno de negocios más predecible y un mejor diseño de regulaciones.

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