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La baja de tasas no llega a los créditos personales y dificulta la reactivación económica: qué hay detrás
Mientras las tasas de cauciones, Lecaps, plazos fijos y créditos a empresas ya corren por debajo de la inflación esperada, los préstamos a personas físicas todavía muestran retornos que prácticamente la duplican.
- Créditos personales con TNA cercana al 64%
- Morosidad del 13,8% en créditos personales (febrero)
- Tasas de cauciones y Lecaps por debajo de la inflación
- Créditos a empresas con tasas por debajo de la inflación
- Dificultad para la reactivación económica vía crédito
A pesar de una normalización en las tasas de interés generales, impulsada por una menor demanda de liquidez y un relajamiento monetario, los créditos personales en Argentina continúan con rendimientos elevados. Las tasas de cauciones, Lecaps, plazos fijos y préstamos a empresas se sitúan por debajo de la inflación esperada (alrededor del 30%), pero los préstamos a personas físicas, como los personales, prendarios y tarjetas de crédito, presentan tasas nominales anuales (TNA) que rondan el 64%, casi el doble de la inflación proyectada.
Esta disparidad se explica por la elevada morosidad en los créditos personales, que en febrero alcanzó el 13,8% de impago. Los bancos, para cubrirse del riesgo de impago y mantener su rentabilidad, incrementan el margen entre las tasas activas y pasivas. Según especialistas, esta situación dificulta la reactivación económica, ya que el financiamiento para el sector privado se encarece significativamente para las familias.
La estrategia del Gobierno parece orientada a estimular la actividad económica, pero la rentabilidad bancaria, especialmente en los préstamos personales que compensan pérdidas por morosidad, actúa como un freno. La relación cuota-ingresos se encuentra en su límite, y sin mejoras en empleo e ingresos, el crédito no puede expandirse para impulsar la economía, a pesar de la inyección de liquidez y la flexibilización de encajes por parte del Banco Central.
La persistencia de altas tasas en créditos personales, a pesar de la baja general, impacta directamente en el poder adquisitivo de los consumidores y en la capacidad de las empresas para financiarse. Esto limita la reactivación económica y la generación de empleo, aspectos cruciales para inversores y empresarios argentinos.

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