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Goldman Sachs: Tres motivos por los que el impacto económico del cierre de Ormuz fue moderado
Inventarios elevados, ajustes en el consumo y el sostén de la política económica ayudaron a amortiguar el impacto del shock energético, según Goldman Sachs. El Brent se mantendría estable en el corto plazo y tendería a ubicarse cerca de los US$90 por barril hacia fin de año.
- Inventarios de crudo elevados amortiguaron el shock energético.
- Ajustes en la demanda global redujeron el consumo de forma menos costosa.
- Políticas macroeconómicas expansivas sostuvieron la actividad.
- Brent proyectado cerca de US$90 por barril hacia fin de año.
- Riesgos al alza persisten ante posibles nuevas tensiones energéticas.
El cierre del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el transporte de petróleo, tuvo un impacto económico global más acotado de lo esperado, según un análisis de Goldman Sachs Research. Tres factores principales explican esta resiliencia: la existencia de inventarios de crudo inusualmente altos antes del conflicto, que mitigaron la tensión sobre la oferta; ajustes en la demanda global, que se manifestaron en formas menos costosas de reducción del consumo como la mayor adopción de energías renovables en China y la reconfiguración de rutas aéreas; y condiciones macrofinancieras favorables, incluyendo políticas fiscales expansivas y el impulso del ciclo de inteligencia artificial.
El informe destaca que, a pesar del elevado riesgo geopolítico, el precio del crudo no experimentó un salto significativo. La rápida reacción de los mercados, anticipando posibles cambios en la política estadounidense ante subidas de precios al consumidor, también contribuyó a contener expectativas alcistas agresivas. En cuanto a la demanda, las restricciones físicas en algunos segmentos, como el combustible para aviones, no derivaron en desabastecimientos generalizados, sino en una absorción del impacto a través de una menor demanda en otras áreas.
Las condiciones macroeconómicas jugaron un papel fundamental, con políticas fiscales expansivas y el impulso de la revolución de la inteligencia artificial proporcionando un colchón para la actividad económica. A pesar de una interrupción transitoria en marzo, las condiciones financieras se mantuvieron relativamente favorables. Goldman Sachs proyecta una reapertura gradual del estrecho de Ormuz hacia fines de junio, con el precio del Brent manteniéndose estable en el corto plazo y rondando los US$90 por barril hacia fin de año. No obstante, el informe advierte sobre riesgos al alza, con la posibilidad de nuevas tensiones energéticas y un impacto económico más severo si el shock se profundiza.
Para la Argentina, este escenario de precios del petróleo relativamente estables y un impacto global moderado en la economía, si bien indirecto, es una noticia positiva. Una crisis energética global podría haber exacerbado las presiones inflacionarias y afectado las cadenas de suministro, elementos que ya son un desafío para el país. La estabilidad en los precios del crudo, en particular, reduce el riesgo de un encarecimiento de los costos de transporte y de la energía, factores clave para la competitividad de las exportaciones argentinas, especialmente las agropecuarias. La resiliencia observada en la economía global, impulsada por políticas internas y adaptaciones sectoriales, subraya la importancia de contar con políticas económicas sólidas y diversificación energética para afrontar shocks externos.
La estabilidad en los precios del petróleo y la moderación del impacto económico global son relevantes para Argentina, ya que un shock energético mayor podría haber incrementado las presiones inflacionarias y afectado los costos de exportación. Los inversores y productores argentinos deben vigilar la evolución de los precios del crudo y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, así como las políticas económicas internas que puedan mitigar o exacerbar estos efectos.

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